Columna semanal de Manuel Alcántara, La esquina desnuda, en Salamanca rtv al dia.
“Se trata de dos términos pesados y de definición compleja que con frecuencia lleva al desacuerdo. El primero supone tener claro el significado de la democracia y, después, si algún demiurgo o la sociedad prístina tienen capacidad de expandirla. Democracia como idea regulativa, un método para dirimir el conflicto, o como estilo de vida, una forma de convivencia en la que, entre otras, predominan las ideas de igualdad y de libertad en difícil equilibrio. Democracia en tanto que apaño para ir tirando (el mal menor) o como ideal supremo de convivencia (inalcanzable). El segundo constituye el basamento del conocimiento que implanta también la libertad, según la máxima bíblica: “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” -la guía para que durante siglos la búsqueda de la verdad fuera el motor civilizatorio-; pero también, y de acuerdo con la RAE, es “la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente”. Dos extremos que generan visiones contrapuestas difíciles de compaginar.”

